Edificios inteligentes, presente y futuro

Cada vez son más habituales los edificios inteligentes que utilizan la tecnología para que la vida de sus inquilinos sea mejor y más cómoda. Vivimos en el S. XXI, en plena era digital, y el sistema inmobiliario está completamente ligado a los avances tecnológicos. Como ya hemos dicho en este blog, un edificio debe estar comprometido con el medio ambiente a través de la eficiencia energética y la sostenibilidad. Debemos cuidar nuestro entorno para que los recursos del planeta no se agoten y las nuevas generaciones puedan disfrutar de una buena calidad de vida. En este sentido, los edificios inteligentes se revelan como elementos cruciales en un sistema inmobiliario actual y avanzado. Pero, ¿qué son exactamente? Podríamos considerar edificios inteligentes a aquellos inmuebles que regulan por sí solos la temperatura, la humedad, la iluminación, el consumo de agua y aire acondicionado o la calefacción del lugar. En realidad se trata de inmuebles capaces de mejorar el bienestar de sus inquilinos, a la vez que potencian el ahorro energético. El edificio reconoce las necesidades del usuario para poner a su disposición las prestaciones más adecuadas a través de la domótica. Este tipo de edificios conjugan el uso adecuado de la electrónica y la informática en virtud del ahorro y el bienestar.

Edificios inteligentes, presente y futuro

¿QUÉ CONSIGUE UN EDIFICIO INTELIGENTE?

El primer edificio inteligente que se construyó en España es la Torre Picasso, en Madrid. Fue proyectada en 1974 por el arquitecto japonés Minoru Yamasaki, aunque el edificio no sería inaugurado hasta 1989. Mucho han evolucionado este tipo de inmuebles desde entonces. Una de las cosas que más se buscan hoy en día a través de los llamados edificios inteligentes es la flexibilidad; esto es, disponer de un espacio que sea adaptable a diferentes tipos de uso. Vivimos en un mundo donde todo cambia a una velocidad de vértigo; los arquitectos son conscientes de esta realidad de nuestros días y trasladan a sus construcciones esta necesidad. Tanto para una vivienda como para un edificio de oficinas, la seguridad es fundamental, pero como ya hemos dicho antes también lo es el ahorro y el compromiso con el medio ambiente. Y podríamos decir que hoy en día el confort de un inmueble está directamente relacionado con el ahorro energético, pues si se aprovechan al máximo los recursos de un edificio se alcanzará el ambiente perfecto sin consumir más energía de la necesaria. Esto es clave, pues disponer de los recursos del planeta con responsabilidad redunda a la larga en nuestra calidad de vida. Imaginemos un edificio de oficinas con un horario habitual de trabajo; si se programa el edificio para que entre en reposo fuera de dicho horario (luces, calefacción, aire acondicionado…), el potencial ahorro es enorme, por eso los edificios inteligentes son tan importantes.

Edificios inteligentes, presente y futuro

LAS CIFRAS

Basta echar un vistazo al dinero que se invierte en la construcción de edificios inteligentes en el mundo para tomar consciencia de su importancia. En 2015 se calcula que se invirtieron algo más de 5.800 millones de euros en este tipo de inmuebles en todo el mundo, mientras que las previsiones para este año son de casi 14.600 millones. Hay que decir que en España todavía estamos muy lejos de países punteros como Estados Unidos o Japón, que desde hace años destinan grandes recursos a estos edificios, pero poco a poco vamos introduciéndolos en nuestra sociedad. Buena prueba de ello es que cada vez es más habitual que los inmuebles de nueva construcción en nuestro país puedan ser controlados a través de domótica o gadgets electrónicos.

Fotografía 02: M. Peinado

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